Cómo perder el miedo a hacer fotos a la gente

Fotografiar personas es la esencia de la fotografía de viajes, y una de las cosas que más le cuesta a los iniciados. Por eso son muchos los que, cuando vuelven de viaje, traen de recuerdo una inmensa mayoría de fotos de monumentos y edificios. No es que esté mal hacer esas fotos, ni mucho menos, pero… ¿no te gustaría traerte a casa también este tipo de fotos? ¿Quieres perder el miedo a hacer fotos a la gente cuando estás de viaje?

Lo primero que quiero que veas es este vídeo del gran Bruce Gilden, fotógrafo de Magnum. Principalmente trabaja en las calles de Nueva York, donde lleva haciendo fotos sin permiso muchísimos años. Según cuenta, casi nunca ha tenido grandes problemas. Y no sólo no pregunta, sino que les pega un flashazo en la cara a la gente.

Ok, ahora me dirás: “pero eso es Nueva York, allí están acostumbrados, eso lo hago yo en mi pueblo/ciudad y seguro que me pegan”.
Te aseguro que no…. si sabes cómo hacerlo. Atento a estos consejos:

Sé sincero

Un fotógrafo debe ser sincero en todo momento. La cámara no miente (aunque la fotografía es una gran mentira, pero hablaremos de eso en otro momento).
Primero, un fotógrafo debe ser sincero con él mismo. Eso es lo más importante. Posiciónate. ¿Eres un creador de imágenes o un roba imágenes? Si tienes claro lo que eres, tendrás la seguridad de que no estás haciendo nada malo. Y cuando tienes esa seguridad, empiezas a perder tu miedo.
Y en segundo lugar, un fotógrafo debe ser sincero con las personas a las que les vamos a hacer fotos, ya sea fotografía de moda, street photography, de viajes…. ¿Para qué vas a utilizar esas imágenes? ¿Para algo malo? No, ¿verdad? Entonces… ¿por qué crees que se va a enfadar alguien si les haces una foto? Al igual que antes, si tienes eso claro tu confianza aumentará, con lo tu miedo disminuirá. Al fin y al cabo, lo que tenemos entre las manos es una cámara de fotos, no una pistola.

Acércate

Este consejo parece ilógico, ¿no? Lo más instintivo sería ponerse lo más lejos posible, con un teleobjetivo, y así nadie se dará cuenta de que les hacemos fotos.
Bueno, el primer fallo de este planteamiento es pensar que las personas son pájaros o animales salvajes. Los fotógrafos de Naturaleza deben usar esos objetivos porque no les queda más remedio, los leones se los comerían y los pájaros saldrían volando. Afortunadamente, poca gente reacciona así….
El segundo error de este planteamiento es que la gente no es tonta, y algunos se van a dar cuenta de que hay alguien apuntándolos con un super zoom. Y eso sí que mosquea.
Por lo tanto, lo que te propongo es todo lo contrario. Utiliza un angular, un 35mm por ejemplo (en full frame), o incluso menos. Acércate a esa persona tan interesante. ¿Ya? Muy bien…. ¿y ahora qué hago? Sigue leyendo.

Muévete despacio

Actúa con naturalidad. Recuérdalo siempre, eres un fotógrafo, estás haciendo fotos. Lo que tienes en tus manos es una cámara de fotos. No es un rifle, un instrumento de tortura, etc… Por lo tanto, no estás haciendo nada malo.
Y para enfatizar todo eso, para que no se vea que estás haciendo fotos con algún fin maquiavélico, muévete despacio. Eso tiene un efecto muy curioso en el ser humano: nos hace confiar en la gente. Supongo que será algo instintivo, cuestión de supervivencia o algo así, no lo sé… Si te mueves rápido y a trompicones, tendrá el efecto contrario, inspirarás desconfianza.

Contacto visual

Mira a los ojos, por favor. Nunca me canso de pedirle esto a mis alumnos cuando estamos en algún viaje fotográfico. De nuevo, es un mecanismo que genera confianza. Recuerda que estás invadiendo el espacio de una persona, interrumpiendo lo que hace, quitándole intimidad. Lo menos que puedes hacer es mirarle a los ojos y demostrarle así tus respetos. Tampoco hace falta mucho más. No tienes que pagarle o darle las gracias durante 10 minutos.

¿Pedir permiso o no pedir permiso?

La gran cuestión. Están las dos opciones, y las dos son válidas. Cada una te dará un tipo de fotografía, y te servirá para situaciones diferentes que quieras capturar.
Si no tienes mucha práctica, te aconsejo que empieces pidiendo permiso. Como hemos dicho anteriormente, si te acercas con sinceridad y sin nada que esconder, muy poca gente te va a decir que no. Da igual que estés en Asia, África, o en tu pueblo. Créeme, muy poca gente me ha dicho que no cuando le he pedido permiso para hacerle una foto. 

Por supuesto, es muy importante que seas respetuoso, y si has decidido pedir permiso a alguien y te ha dicho que no, no hacerle la foto. Bajo ningún concepto. No es que no. He visto a muchos fotógrafos que se toman un NO como un reto, que se esconden para hacer esa foto que no les dejan hacer, quizás pensando que va a ser la foto de su vida. Olvídalo, no es la foto de tu vida. Eso no existe. Una vez que te han dicho que no, para mí se ha perdido la magia y paso rápidamente a otro objetivo.

¿Y qué pasa si decido no pedir permiso? ¿Cómo lo hago? ¿De verdad puedo hacer una foto de cerca sin pedir permiso y que no me peguen o insulten?
Te aseguro que sí. De hecho, yo casi nunca pido permiso.

Te propongo un ejercicio: sal a la calle con tu cámara, ponle un angular, acércate a alguien que te parezca interesante, y ponte a hacer fotos a tu alrededor, sin hacerle fotos a esa persona. A la acera, a las flores, al cielo, a lo que sea. Al principio esa persona te mirará curiosa. Después de un rato dejará de mirarte, y en ese momento te pones frente a él, moviéndote despacio, y disparas. Después sigue disparando, a algún edificio, a una farola, etc….
Pruébalo y pruébate, y verás como no pasa absolutamente nada. Hazlo con muchas personas diferentes. Quizás alguien se moleste, alguno que otro se levante y se vaya, pero la mayoría no dirá nada, o te preguntará y querrá ver la foto. Eso nos lleva al siguiente punto.

Interactúa, sé curioso, interésate por la gente

Ésta es la esencia de la fotografía de viajes: la curiosidad. Si no eres curioso, nunca serás un buen fotógrafo de viajes. ¿Por qué le haces la foto a ese tipo? Porque te parece interesante, ¿verdad? Exacto, porque de alguna u otra manera te interesa. Pero la fotografía muchas veces no debería quedarse en una simple imagen anónima. Con la fotografía de viajes tenemos que contar historias. Las nuestras y las de las personas que fotografiamos.

Por eso, acércate a esa persona y pregúntale. Respóndele con sinceridad. Explícale lo que estás haciendo, lo que quieres hacer, el porqué le has hecho una foto o se la quieres hacer, porqué te ha parecido interesante. El porqué has recorrido miles de kilómetros para visitar su país y su pueblo.
Ya verás como la mayoría de la gente reacciona de una manera muy positiva.

De hecho, lo más normal es que en países muy hospitalarios este inicio de conversación pueda llevarte a invitaciones que te darán la posibilidad de hacer fotos mucho más íntimas y potentes. Interesándome por la gente he podido hacer fotos en bodas, en casas de locales, me han invitado a comer la comida real de ese país, he podido conocer a su familia, amigos, me he ido de fiesta con ellos, etc… En definitiva, he tenido experiencias muy auténticas que son difíciles de conseguir, por ejemplo, en un viaje organizado. Muchas veces la fotografía puede convertirse en un medio para conocer gente y hacer amigos allá donde vayas.

Prepara tu equipo antes

Una cosa es hacerle una foto a una persona, y otra muy distinta es robarle su tiempo y colmar su paciencia. No hay nada que corte más la magia del momento que un fotógrafo tocando botones y ajustando parámetros delante de alguien que ha dejado que invada su espacio personal.

La luz tienes que medirla antes. Haz un par de tiros de prueba a su alrededor. Sé rápido, y no te cebes. ¿De verdad necesitas 12 fotos de esa persona?

¡Y olvida el modo ráfaga! Te lo recuerdo otra vez: llevas una cámara de fotos, no una metralleta.

 

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5 Respuestas to “Cómo perder el miedo a hacer fotos a la gente”

  1. Me hace acordar cuando les tomé una foto a un grupo -aparentemente- inocente de niños en Cuba que jugaban Baseball en la calle, y se ofendieron tanto que me salieron a correr a cascotazos. No entendí bien el motivo de tanta violencia pero logré salvar mi cámara. Buenisimos consejos, gracias!

  2. Increíble, muchas gracias!

  3. Muchas gracias por este magnífico artículo

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